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EL ÁRBOL DE LA VIDA Somos todos hojas millonarias, incontables
laborando colgadas de miles de ramas del árbol de la
vida humana. Pertenecemos a cada civilización
en que nacemos conectados al árbol por alguna de las ramas culturas
que nos levantan del
suelo en
su fronda de civilizaciones. El poder y el saber son la sabia mezcla
que crea, por el trabajo cierto,
-de su humana síntesis creadora y desde las raíces históricas-
las ramas, del árbol de la vida humana.
Ambos aportan la fórmula de cuya reacción ante el aire
-con el ingenio y trabajo- los hombres nos entregamos al hoy peregrino
para transformarlo.
Todas las hojas aportamos nuestras vidas a
oxigenar el fruto de las raíces y hacemos posible esa creación de la sabia raíz
en tronco, ramas y hojas. Todo con nuestro trabajo, por el arte de dar
que logremos oxigenando el hechizo de vivir con nuestro
testimonio, transformador y reoriginante
ante las circunstancias históricas. Todas las hojas del árbol
aportamos el aire que este respira; sin ellas el árbol de la vida humana no podría jamás
atrapar su singular e irrepetible aliento de cada día. Así pues, nuestras vidas son el aliento
que da presencia del Hombre Histórico. Nuestra obra aporta el aire que alienta y crece
al presente humano. |