L A   P U E R T A

 

Sentado

en el quicio

de esta puerta espero

por la llegada de una aurora

                                 que nos fuera prometida....

 

Pero hoy siento casi ida mi vida

y que la aurora nunca llega. Pareciera

mas bien que cada día  nos la alejara más.

 

Y aún así me niego a abandonar esta puerta.

Permanezco sentado en este quicio de promesas lejanas,

de ayeres perdidos en ritos sin magia,

que me obligan a permanece en esta antesala de los sueños,

sentado a esperar la aurota en el quicio de una puerta cansada,

agotada de siglos de luchas sin límite y llegar a nada.

 

Me pregunto.

¿Para que sirve la puerta

si no logra traernos la aurora?

 

Y mi corazón pregunta:  ¿Existe la aurora?

 

Y en respuesta escucho existir al instante

en un continuo amanece que nos da  la aurora

                                                          poseída de luz

y cumpliendo la promesa perenne de existir al día.