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L A P U E R T A Sentado en el quicio de esta puerta espero por la llegada de una aurora
que nos fuera prometida.... Pero hoy siento casi ida mi vida y que la aurora nunca llega. Pareciera mas bien que cada día nos la alejara más. Y aún así me niego a abandonar esta puerta. Permanezco sentado en este quicio de promesas
lejanas, de ayeres perdidos en ritos sin magia, que me obligan a permanece en esta antesala de
los sueños, sentado a esperar la aurota en el quicio de una
puerta cansada, agotada de siglos de luchas sin límite y llegar
a nada. Me pregunto. ¿Para que sirve la puerta si no logra traernos la aurora? Y mi corazón pregunta: ¿Existe la aurora? Y en respuesta escucho existir al instante en un continuo amanece que nos da la aurora
poseída de luz y cumpliendo la promesa
perenne de existir al día. |