M         É          X          I         C        O
REFLEXION   A  TUS  SÍMBOLOS

 

 

-I.- El Escudo Nacional.

El Águila es el Espíritu como poder y unidad-colectiva..

La culebra es la idea de si mismo como personalidad

              o ego ser

en que se mira el hombre

                          ante si mismo

y se auto postula

                    en reacción a la vida.

 

Luego México 

es el lugar donde la inteligencia  suprema del yo

alcanzará visión colectiva de ser

              venciendo la idea individualista.

 

 

 

El nopal del que se agarra el Águila para sostenerse

representa nuestra civilización  humana

                 como identidad colectiva.

 

Sus tunas son las Alma de los que

             nuestro escudo promete

                                   serán renacidos.

 

México es un lugar de renacimiento Espiritual.

 

Esta sociedad enferma de si,

                            en la saciedad política que vive

renacerá

                       á un brote de su  inteligencia, viene una juventud

cuya iluminación transformará nuestras conciencias en credo colectivo

practicando civilmente la trascedentalidad de nuestros símbolos

firmes en la acción de cumplir sus reglas y valores positivos.

 

Del sano provecho

              de las rutas de sus misterios

aun puede salvarse la ética política, capitalista y afiscal

a que nos acostumbra nuestra realidad nacional,

superando sus debilidades volitivas con  nueva fe,

por practicar sus valores mensajes significativos

                                                  en provecho común.

 

 

 

Los símbolos de México son un rescate ético

de las costumbres residuales del ayer moral nacional.

 

 

 

La isla es la separación esencial a que se reduce

al hombre que nace. Estado de independencia del agua

              que es la mente universal.

 

Tal es el mensaje que guarda

históricamente

                   nuestro signo nacional.

 

El hombre es la flecha Iztlacoliuqui que llega del cielo.

Que nos inserta en un cuerpo, a ser presentes que marchan,

que marchamos creando consecuencias, armando

con pilares de inteligencia y esfuerzo los dolores del hoy,

con el concurso de todas las voluntades en que somos.

 

Los símbolos actúan más allá de lo que llamamos realidad

y no dependen del hoy para ser, como lo real si requiere.

 

Dentro de los subconscientes los símbolos actúan de disparadores,

para conducir el acaecer de las fuerzas cósmicas

                                              dentro de la historia humana.

Porque así como es en los cielos resulta ser

es en la historia, como presente que marcha

                                                                       hoy por hoy.

 

Nuestra escudo, bandera y Virgencita de Guadalupe nos guían.

En la medida en que les captaremos crearemos un poder social.

 

 

 

 

La Virgen es el quinto sol  en que estamos desde 1519.

Sus símbolos revelan lo que habrá de acontecernos.

 

De ella se vale el Espíritu para manifestar a Dios Cristo.

Cristo la pone como intermediaria para regir nuestros corazones

                                                                                           en su ausencia.

Queda ella por esposa al desolado, por tornarse en collar

                  que une todos nuestros corazones en Coatlicue.

En ella todas nuestras mente culebras son unidas para ella sea

                                 y tape sus genitales con nosotros, los caídos a vivir.

 

Con sus símbolos Coatlicue y nuestra Dulce Señora de Guadalupe

                       elevan nuestros corazones -mental y éticamente- al Padre

y nos acuatan a Cristo,  vía Quetzalcóatl.

 

Los símbolos del antiguo Teotihuacan, del Tolteca y Azteca

están en los de la Virgen, nuestro escudo y la bandera patria.

 

 

 

 

 

 

 

-2.- La Coatlicue.

Nuestra Señora Coatlicue encierra varios mensajes para meditar;

sus símbolos

nos revelan nuestra realidad humana, terrena

                                y nos invitan a aceptarla

tal cual es: en ella divina también.

 

 

La imagen de nuestra señora  Coatlicue se para en sus pies.

En ellos queda bien asentado que ella posee calidad de Puma.

Y

desde el antiguo Olmeca

el Puma es aquel que mira su propia sierpe mental y renace                 

                                                      cual  jaguar baby  face..

 

 

Así pues nuestra gran señora Coatlicue es un estado mental-social

de nuestra verdad 

                     de culebras o personalidades individuas.

 

Por ello el sexo de nuestra común madre la mente Coatlicue

lo cubrimos todos los seres humanos con nuestras culebras

 

 

El producto de sus laxos  pechos los cubre como collar

           el  enlace de los corazones

con todas nuestra manos.

 

Su cara son dos calaveras, o sierpes, que se miran de frente.

Tal es el secreto de todo esto: aprender a mirarse, ser Puma;

lo cual depende del enfrentamiento con nuestra culebra,

                         de encontrarnos y morirnos.

 

 

 

 

 

-3.- La Virgen de Guadalupe.

La mas bella y grande promesa que Dios jamás hiciera a sus hijos

nos la hizo a todos los mexicanos dándonos una madre común.

Y,

permitió que el diablo se ensañara históricamente con nosotros

(golpeándonos  con el robo del político y la insolidaridad fiscal,

actuando una falsa ética bajo las reglas que nos mal gobiernan.

Esto, tanto a  nivel de cada mexicano como de su gobierno),

es porque Dios sabe que desde 1531 nos dio un premio exquisito.

 

La Virgen de Guadalupe es una dulce Señora vestida  con la esperanza,

es un futuro que requiere ser conquistado con el esfuerzo de todos,

por lo que su manto es por fuera verde

                                             y por dentro es azul cielo.

Esto porque la realidad

                            en su apariencia se viste de azul,

como es que se mira el cielo de día

 

Así como los símbolos de Quetzalcóatl nos dicen matemáticamente

lo mismo que nos revelan los evangelios, la vida de Jesús y su Cruz,

asimismo la grácil Señora de Guadalupe es un símbolo que concluye de revelarnos

los misterios que nos sugieren las formas de la madre de todos: Coatlicue.

 

Coatlicue nos revela nuestro misterio profundo,

en tanto que la Virgencita de Guadalupe nos entrega 

                                    -en la humildad de su mirada-

una promesa

y se viste con nuestras almas florecidas

para hacernos ver que ella habrá de juntar nuestras almas-corazones

en una sola familia nacional que se ame y respete entre todos sus miembros.

 

El verde manto de Nuestra Señora esta perlado de estrellas;

la Señora se cubre con la promesa que en México surgirán Quetzalcoatls:

Hombres Venus, culebras devoradas por estrellas y Águilas

por aprender a controlar sus cuatro reinos de demonios internos,

por erigir con el equilibrio de la voluntad y el poder una pirámide.