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Ascender
hasta la superficie Unos lloran el presente como cosa que perdimos
todos. Otros levantaban auroras de su desconsuelo; como redención con dolor, ante la obvia
descomposición, que a todos nos producía el acaecer
de
hirientes instantes del
fin que presenciamos de la
economía. Así que aquella victoriosa imposición al
fin nos unió en común protesta, haciendo de nuestras voluntades unidad
ecuménica, en respuesta
-y como identidad para todos- a La Idea, transformada por todos en holismo al hombre-mundo; esto en un adentro común
para los hombres todos y de
todas las naciones del orbe. De ahí nació el fondo en que todos tocamos fin. Para vivir no quedaba sino impulsarse
desde abajo y para arriba. Aventándonos con todas las fuerzas a la
superficie perdida al caer, del universo en nuestra
existencia. En tal secuencia de la existencia
hemos de ascender a la superficie, o estamos perdidos
viviendo económicamente tras el dinero, comprando y vendiéndonos cual bienes, para
subsistir transando, educados para obtener y penándonos para ganar; ¡conforme a máscaras y espejos del mundo y el
poder
que
ideamos o soñamos
para inventarnos a nosotros mismos! |