Ascender hasta la superficie

 

Unos lloran el presente como cosa que perdimos todos.

Otros levantaban auroras de su desconsuelo;

como redención con dolor, ante la obvia descomposición,

que a todos nos producía el acaecer

                                       de hirientes instantes

           del fin que presenciamos  de la economía.

 

 

Así que

aquella victoriosa imposición

           al fin nos unió en común protesta,

haciendo de nuestras voluntades unidad ecuménica,

      en respuesta

                        -y como identidad para todos-

a La Idea,

transformada por todos en holismo al  hombre-mundo;

esto en un adentro común   

                     para  los hombres todos

           y de todas las naciones del orbe.

 

 

De ahí nació el fondo en que todos tocamos fin.

 

 

Para vivir no quedaba sino impulsarse

              desde abajo y para arriba.

Aventándonos con todas las fuerzas a la superficie

perdida al caer, del universo en nuestra existencia.

 

 

En tal secuencia de la existencia

                hemos de ascender a la superficie,

o estamos perdidos

                     viviendo económicamente tras el dinero,

comprando y vendiéndonos cual bienes, para subsistir transando,

educados para obtener y penándonos para ganar;

¡conforme a máscaras y espejos del mundo y el poder                                            

                                      que ideamos o  soñamos

             para inventarnos a nosotros mismos!