APRENDER NO TIENE TIEMPO.

 

 

Aprender no tiene tiempo, momento,

ni jamás es tarde

             porque se vive para aprender. 

 

 

Por cuanto aprendí

 a estas alturas

              de tanto vivir,

siento,

vivo y actuó muy diferente

a como viviera, actué y sentía

siendo joven o dizque adulto.

 

 

Y es que hay que poner en práctica

todas las enseñanzas de la experiencia de vivir,

debemos aceptar que nada es fortuito o intrascendente,

que cada instante es una totalidad irrepetible

                           que transcurre llevándonos.

 

 

Hoy aprendí a ser otro de cuantos fui antaño.

 

 

En cama de cenizas me encuentro otro a mi mismo.

 

 

Y me envuelvo la vida como una red de instantes y gozos.

Secuestrando en unidades de instantes cada acontecer

                          para mutarlo en suceso.

 

 

Me educa la vida. Gozo el instante

y transformo el recuerdo

             del dolor

                    en enseñanzas,

del fracaso

            en aprendizaje.