HERMANO

 

 

UNO

¡Hermano!,

no hablo a ti el de las clases o partidos,

ni al de los ideologías o facciones, hablo a ti

hermano el de las calles

que en el tropel de presentes

cruzas los torrentes del tiempo

en cualquiera de la civilizaciones del mundo.

 

 

Hablo a ti, compañero del mundo y el tiempo,

del hoy de cada día, a ti cautivo

que duermes como realidad sin soñar

porque el consumo devoró tu yo

                                            en sistema.

 

Se que tu ser, como todo,

se tornó en economía, seducido

por tu necesidad y el apetito de ganar paradigmático; y andas

enredado por el capital en el olvido social del ideal humano,

poniendo la libertad individual como bandera de ti mismo.

 

Quedaste convertido en  fanático de un neoliberalismo de mercados,

regido por astros de universos deportivos y cinematográficos.

Andabas lleno una dura realidad, nacida

de la economía social de mercados.

Vagaba tu identidad

Confundiéndote entre seres que nunca existieron,

que jamás existirán. Entre ellos es que todos nos perdimos,

absorbiendo tensión y frustraciones desde entretenimientos

en que nos identificamos con sueños, haciendo de la verdad fantasías.

 

Con ellas te vistes en la imaginación para pensarte

desde tu educación identidades, según tus ideas,

nacidas del consumo de una realidad de imágenes.

 

Vestido de ti mismo y en reacción del mundo

olvidas las aspiraciones

de todo lo que por nacer perdiste,

para vivir de olvidar lo irrecordable para ti,

                                     vencido como estás

bajo el disfraz; vencido por ideas personales

a vivir conforme  al ritmo de tu reacción ideal al mundo.

Ontología del absurdo. Suponer que crear

es como abandonarse a los naturales impulsos.

 

 

DOS

Te llamo a ser como fuiste,

como serás sin cuerpo.

 

 

Te invoco aprender a encontrar tu ausencia.

 

 

Date cuenta que,  educados como vamos por el ego

no podemos avanzar a conquistarnos como individualidades.

Hay que rescatar la esencia al reinventarnos sociedades

            de todos en cada uno, para todos;

a fin de enfrentar la historia de todos

en conciencia de los que cada uno somos de ella.

 

 

El mundo es una realidad de trabajos

que paran en mercados, dinero y políticos.

Estas tres realidades surgen a la historia

en agricultores, industriales y comerciantes, 

                                  banqueros y políticos.

Con y por ellos

es que se genera, sostiene y administra el proceso de inventarnos.

Invento de interrelación para mantenernos y explotarnos.

 

 

Lo que llamas realidad es el uso del libre mercado

dando expresión y acomodo  a necesidades y satisfactores con hechos

                            económicos

                            políticos. Es

la realidad económica política social del hombre mundo.

 

 

TRES

Hay otra realidad aguardando a que la sospeches,

a que la comprendas y te atrevas a rescate al acercarte a ella.

 

 

No ignores al mundo, aprende a manejarlo y tomar lo tuyo,

                       a sacarle provecho;

¡pero no olvides que eres mucho más que consumo

y competencia de mercados!

 

 

Capacítate

para trabajar y sostenerte en el mundo

pero sin perderte en él por él mismo.

 

Capacítate para el reto, ante el enfrentamiento

                                                             de vivir

en preparación constante,

porque

vida es una continuidad en lucha, del trabajo en mejoras.

 

 

La vida es una lucha de trabajos para servir y vivir  cada vez mejor.

Su finalidad es aprender y dar algo personal

                               a un hoy que depende de nosotros,

del cual dependemos como consumidores para ser.

Ser como su consumo

que pasa. En un hoy que transcurre

desparramándose en acciones

en las que nosotros nos vamos. Pasamos.

 

CUATRO

Actuamos

alucinados de consumibles mentales

                                      mundano-científicos,

a los que devoramos bebiendo cine con coca cola,

aparatos electrónicos, revistas y periódicos...

 

Somos el millón de imágenes

en que somos porque fuimos. Fuimos inventados

porque fuimos educados como invento de otros

cuando conformaron nuestro ser.

 

Somos máscaras porque nos las puso la necesidad y la historia,

tornándonos en espejos del mundo.

                                     Y él nos educó a salvarnos

en una vida hecha de luchas,

               educándonos para vencer.

Con tal educación

              nos regalan la escuela y los medios

       millones de máscaras, espejos de ideas

que visten nuestra mente día con día,

entre las angustias por las necesidades 

y ansiedad por nuestras pretensiones.

 

Vamos solos cada uno

separados divididos de ser uno. La vida

es un torbellino y un llover constante.

Es un riego en que se nos entrega al tiempo

como alimento al ser, desde la materia al  espacio, para vivir;

al tomar conciencia de estar, de un transcurrir que transforma.

 

CINCO

Hay que elevar la conciencia de cada uno, de millones

a la colectiva visión de todos los que somos.

Hay que ver mas allá de mi

                 para saber lo que somos

en todos y cada uno de nosotros mismos. Y conocernos.

 

Ver para renacer de ver a otros;

tras vencer todas las ideas de mi mismo...

 

Eres la esencia

recogida por todos con la Historia de cada uno.

Existes como análisis del éxtasis

millonario histórico

                      de la conciencia en uno,

motivada a buscarse de vivir imágenes corpóreas.

Siluetas de la esencia en que nos inventamos,

que nos obligan a destruir los egos

conforme somos...;

así niños, como jóvenes, hombres y mujeres, maduros, viejos y decrépitos.

 

Hay que conocernos,

             para saber de lo que somos a lo que seremos,

recolectándonos para identificarnos de todos.

 

Somos uno

en la herencia que evolucionó                

acumulando en esencia las enseñanzas de todas las historias.

 

Somos uno en tantos de muchos idos

que nos son legados para identificarnos hoy

en  conciencia de lo que creemos.

 

 

                 Cada uno es toda la humanidad del mundo.

Todos heredamos una misma esencia en millones de historias que nos anteceden.

         Porque ellas crecen la conciencia humana en mas y mas,

desde todos los orígenes de cada uno de los que somos mundo.

 

A diverso porcentaje el futuro crece en el corazón de los hombres

que transforman por si mismo con ideas los paradigmas del mundo.

 

Estas ideas se desbordan desde la exploración de poetas y sabios, de filósofos.

Y la sociedad  con ellas  recrea sus paradigmas.

 

Y de tales paradigmas emanan los principios que alimental la moral humana,

levantándonos con ella desde el pecado de nuestro atroz origen; creciendo

hasta que mayores porcentajes humanos logren globalizar su conciencia

como libertad,

al identificarse a si mismo como eslabones de una sola humanidad.

 

 

 

SEIS

Hablo a ti hermano el sin aliento de luz;

el que surges entre la ganancia y el hurto

a respirar el cada día del hoy como triunfo

en todas las pequeñas y grandes

ciudades del mundo.

 

 

¿Ha dónde vas amado ignorante?,

¿a dónde llegarás buscando prevalecer,

separando en partes al cuerpo universal para actuar

educado a prevalecer sobre los demás, ignorando sus miserias?

 

 

Uno somos hermanito... uno: ¡un solo cuerpo

en lo económico, y en lo político  social!

 

 

Somos un ser desparramado en el cuerpo  de millones. Millones

rotos y sujetos a re pegarse en ciclos de ser que llamamos tiempo.

 

Despégate de suponerte porque te piensas o imaginas: tu ego

no puede encontrarse a si mismos de pensar o imaginarse. Mentalmente

eres la reacción a la confusión del mundo. Estas sujeto

al consumo de lo que requieres, deseas y atesoras de él.

 

 

Te esclavizas de los paradigmas funcionales en que crees,

porque sabes que explican con triunfos la gestión del mundo.

Tu mundo es el mundo. Y por hacerlo así

                             vivirás insatisfecho:

¡vacío

por todo de lo que habrás de carecer 

al creerte solo mundo! Vivirás

vació al dejar de recorrer la inmensidad.

La que en nosotros vierte el vació de si;

cuando quedamos sin máscaras o espejos.

 

Serás plagando de imágenes-tele consumibles,

con tu moderna ansiedad de sensaciones cinematográficas,

para quedar reducido a la explotación del trabajo y el sexo,

para escapar del trabajo con la diversión..

Para destruir con el sexo nuestra divinidad.

                                        Escape

al egoísmo por placeres

a un mundo mágico-científico de sensaciones,

                   capitalista y moderno

consumista....

 

Imaginamos ser falsos ídolos,

dioses paradigma

              de cantantes, futbolistas y actores.

 

 

SIETE

Con múltiples

y continuos argumentos del ego luchamos por el poder.

Creamos a los desposeídos de hacerlos perdedores.

 

Y es que todo triunfo crea sus perdedores. Estos

son el fruto malo de nuestras conquistas.

 

La historia de nuestro triunfo 

es el de las batallas perdidas por ellos y por nosotros ganadas;

pleito entre internos alegatos de nuestros demonios mentales.

Demonios nacidos en el interés, bajo los deseos

atentos a ganar y tener

              en que nos educa el mundo.

 

Vivir en este mundo es para prevalecer y ganar,

en busca de placeres y poder;

sin la cultura de dar,

o de pertenecer a los demás.

 

 

OCHO

Heredamos una parusía

pero no acertamos desentrañarla. Y todo

porque amodorramos con ignorancia al pasado

                          cual si fuera un peso sobre nuestra verdad;

¡al no dilucidarla como la  revelación de todo lo que somos!

 

 

                                    Permanecemos

en la inconciencia de donde venimos,

de hacia donde vamos,

permitiendo que la mente se nos amontone,

sin madurar los hechos y conocimientos

de una existencia cíclica.

                                 La cual llevamos siempre cargando

-como a su concha el caracol-,

entre acomodando aconteceres con los conocimientos

                                                                      en asenso,

luchando con nosotros para madurar las mezclas

entre los conocimientos y enseñanzas de la vida

                                             y la sabiduría de los libros.

 

Hagamos del hecho de vivir conciencia crítica. Esto es

historia y estudio, capacidad de conocer y perdonarnos.

 

 

NUEVE

De todos los pasados

de seres que fuimos

                                  no concluimos en nosotros

en conciencia, una identidad que nos represente a todos,

que madure en todos a pertenecernos,  en el deber de darnos.

 

No maduramos

todas las historias

               en sabiduría de nuestra sociedad,

en civilización    global    única.

Esto porque vivimos acíclicamente  nuestras historias, prolongándolas

-tanto en las sociedades como personas- mas allá de su término;

sin madurarlas por incorporar lo aprendido en el ciclo para transformarlas.

 

 

Crecemos

dejando que se nos amontone el pasado sobre la idea que tenemos

de nosotros mismos, acumulando aprendizaje sin aplicación

o vida sin aprendizaje, como modorra de lo que hemos sido.

 

                 Anquilosados andamos

sin actualizar el hoy con la sabiduría de lo recién vivido,

sin modificarnos por las últimas ideas que alcanzamos sobre nosotros mismos.

No osamos tentar la identidad a compartir,

en la conciencia de todos ser en cada uno peldaño.

Porque todos y cada cual

                                         somos

                            un eslabón en la cadena del uno.

 

 

DIEZ

Aún no entendemos que todo hombre

para si

es siempre subjetivo. Debe confrontarse con los otros

para encontrar su objetividad como realidad social.

 

Toda objetividad

de cualquier hombre

es un acto social. En soledad

todo acto humano en un servicio social a si mismo.

 

El Ser Humano es objetivo en tanto lo que da.

Al dar el hombre se realiza socialmente.

Esto es: queda convertido en reputación,

o historia

           por la sociedad.

 

 

 

 

ONCE

Todos heredamos un pasado que nos une.

Y cuya cultura es indispensable para encontrarnos.

 

No acertamos a mirarnos a nosotros mismos como uno:

¡Como nosotros los del mundo!

 

Requerimos que nuestras culturas maduren una identidad que nos salve.

Una cultura que nos rescate de la ignorancia de nosotros mismos como todos.

 

Sin esa cultura indispensable

¿como poder pegarnos

uno a uno

a todos

en nosotros mismos, a ser uno?

 

Nos falta cultura de lo que somos, visión de nuestra propia culebra.

Nos falta sabernos parte, interdependiente y en acción,

en la comunidad universal de las sociedades del mundo.

 

Para tener la identidad civil

                          común

no hay como aceptar mirarnos unos a otros

para entendernos entre si; ¡que es encontrarnos!

 

 

DOCE

El hombre, al darse a si mismo como acto social,

realiza tres acciones que lo sustentan en pacto civil:

el trabajo, la política y la acción de enseñanza aprendizaje.

 

El trabajo sustenta toda sociedad posible.

El hombre político produce al Estado.

La actitud pedagógica del hombre social

educa la vida, con disciplina y cultura.

 

Por estas culturas y disciplinas

se propicia y administra ese saber universal

tras del cual andamos por siglos

buscando hacernos libres;

facultándonos para cumplir el reto a la naturaleza,

el compromiso social de nuestra presencia civil.

 

 

Todo hombre o mujer

deben pertenecer a un estado

o padre político. Y todo hombre o mujer

deben obtener tal cultura que sean concientes

de ellos mismos y de su acontecer,

de su deber por pertenecer a un estado ante él,

empezando por el estado origen: la familia.

 

                                     Por ello

todo hombre o mujer deben ser universitarios.

La Universidad es una necesidad de conciencia

de todos los ciudadanos o ciudadanas de un estado.

 

Todo aquel o aquella que caiga en prisión

debe quedar inscrito en la universidad.

 

Equivocados, como todos los Estados Modernos,

al crear la Secretaría de Educación Pública,

entregamos al estado padre

un deber que no conviene darle.

 

No conviene dejar la universidad ni la educación en manos del estado

para no convertir en político al educador;

quien es un mentor puesto por la Universidad Pedagógica

para dotar al educado de una cultura universal

armónica con los principios de los padres.

 

El estado transforma al maestro

                  en un ser político,  sindicalista.

Los maestros normalistas son empleados de la Universidad.

Sin su labor está universidad no sería posible. De ellos depende

que pueda uno preparar para llegar a ella. Fabrican la base

de la que despegan todos los futuros universitarios.

 

Su sindicalismo pertenece a la política interna universitaria.

Política entre los empleados, los maestro normalistas

                         (o de primaria y secundaría)

y  de grado

(o de preparatoria y títulos académicos)

han de formar sus consejos y autoridades universitarias.

 

 

El deber educativo debe proyectarse

                                 pedagógica y culturalmente

-y reconocer los grados académicos-

desde consejos técnicos entre universitarios. Consejos

democráticamente elegidos por las comunidades 

                                     y los grados académicos.

No consejos surgidos  como actos iluminatorios

                         de un secretario de estado o régimen;

bajo influjo de intereses políticos,  sectoriales y de partido.

 

 

El papel de proyectar

y calificar la educación universal

solo pueden tenerlo

nuestros padres y las universidades.

 

TRECE

Aún no edificamos una identidad

                                      social-civil universalista,

que nos enseñe a encerrar nuestros demonios

en la correcta idea de lo que somos.

 

Aún prevalecen los demonios de cada cual

por sobre la conveniencia social y sus leyes.

 

Somos el hombre mundo todos, caminamos

paralelo a una parusía, en ignorancia del uno;

pero, necios,

construimos mil veredas paralelas en la mente

que en nada de todo nos concluye, haciendo nada

de todos nuestros misterios y principios,

en hechos sociales realizados sin pertenencia,

basados en un seudo conciencia común sin hermandad.

 

Divagamos entre múltiples conciencias

                                juntas y ajenas entre si;

sin lograr una sola identidad de nosotros mismos.

 

 

CATORCE

Entiendo

que a nuestro pasado lo bebieron otros

de los que todos somos herederos,

                                      físicos

                                      y mentales,

somos hijos con un destino común

                        en tanto humanidad.

 

 

Tal es el mensaje de todas las historias

que guardan el recuerdo de nosotros mismo.

Herederos somos

que a la vida

dejan transformada

en herencia para los demás.

 

 

 

CATORCE

¡Se sencillo hermano! Se sencillo

para que puedas encontrar el universo

interno y común en todo; ser parte de...

 

Declara la guerra a la grandeza personal,

comprende que, quieras o no

un cambio vendrá en tu vida

como humanidad

                       para que sucumban

los esclavos del poder del mundo,

de la codicia egoísta

y la soberbia

                          del ser

superior y dividido.

 

La realidad habrá de transformarse en ti

derrotando cuatro demonios inferiores,

con el egoísmo, la vanidad, el orgullo y la soberbia

en que actúa nuestra individualidad.

 

La inducen cuatro voces

-por el consumo de satisfactores-

              a la acumulación

de los demonios y el capital.

 

QUINCE

Basta de querer vivir o ser separado

del todo, Dios

se manifiesta en comunidad;

¡gracias a ella

nos hacemos reales!, ¡somos!

 

 

 

La verdad te hará libre.

Su Idea te dará  luz de torbellino, para alumbrarte

como un camino en espiral de ciclos,

en un ascenso caracol de símbolos, a ti mismo.

 

 

 

La Idea está en Dios. Dé él emana.

Es mejor ser de La Idea intelectualmente

que pretender poseer las mejores ideas,

haciendo una escalera de razones para demostrar,

en busca de piruetas para entender nuestro corazón.

 

 

 

Dios es amor, se realiza en el acto de dar.

Dándonos tomamos la naturaleza de él, hechos amor

-sin nuestros pensamientos terrenales-. Al estar en Dios

somos transformados en receptáculos, con ideas

que nos limpian de nosotros mismos, que nos liberan

de ser lanzados por el tiempo a la conciencia

               desde la tentación original al egoísmo y la diferencia.

 

DIECISEIS

Estamos tan bien

que no captamos que estamos muy mal.

 

Según nosotros somos como presentes

el culmen del idealismo y la ciencia

racional, hija del experimento

y el cómputo de los testimonios y los medios.

 

Y no obstante estamos económico socialmente muy mal.

Separamos entre Estados y Clases el poder de compra.

Desequilibrados marchamos por el camino histórico

del nacionalismo político al capitalismos social

sin lograr comprendernos, identificarnos, hacernos justicia.

 

Requerimos un rescate sin fracciones

hacia La Idea de lo fuimos y seremos.

 

La historia como cultura del yo individual

en busca del encuentro con nosotros mismos

denuncia al egoísmo nacionalista.

 

Las leyes del mundo justifican la libertad de mercados.

Las leyes de Dios justifican, como cultura

al conocimiento de si mismo

y la entrega a los demás, como bien universal.

Basando la acción de vivir en valores trascendentes.

 

 

 

DIECISIETE

No te engrandezcas a ti mismo hermano

sino con el conocimiento de ti y los demás.

Aprende que la humanidad es la fuente de la sabiduría.

Para que puedas ver a otros y comprenderlos

no te sientas o pretendas más que ellos.

 

Sabe que el mejor criterio

nos enseña a no juzgarnos.

 

Toma solo estrictamente lo tuyo

y aprende a regar lo que no has de cargar.

 

Hereda a tus hijos, más que propiedades

destreza de talentos, robustez de carácter,

capacidad

para descubrir

            con valores cumplidos

                        la visión del destino.

Educa en vivir creciendo, en aprender y aceptar valores,

a crecer por ellos mismos.  Enséñalos a ser libres.

 

 

DIECIOCHO

Come todo el fruto del mundo

que apetezcas; pero

sin darte a su goce o a poseerlo.

Si quieres no envejecer junto con tu cuerpo

no te pienses a ti mismo tanto.

.

Si has de morir no te pienses a ti mismo.

¡No te identifiques con el mundo

y siempre serás joven!

 

Disfruta

cuanto momento te de cómo gozo la vida,

pero sin pretender alargarlo más allá de su término.

Reconoce que el destino es de derrotas y triunfos,

que el tiempo se invierte en el trabajo, de la lucha,

que la vida es acertijo, reto, búsqueda.

 

 

Trata de capacitarte

y encontrar sentido a tu deber, sabiendo

que la historia de los hombres aguarda por tu testimonio.

 

 

Adquiere conciencia de los valores

                           del mundo y espíritu,

crece

junto a la capacidad para luchar por ellos.

¡La vida es tanto ciencia como testimonio místico!

 

 

La vida se forja

                         con tu voluntad;

edificándote con la lucha

desde convicciones hechas respuestas

del criterio, con saber y destrezas

en la capacidad de golpear y recibir golpes

                                                 para crear.

 

 

DIECINUEVE

Finalmente,

según a los que en tu conciencia te debas, ¡lucha

y acepta que todo día trae algo de marcha!

 

Hermano, elige tus armas para luchar por ti

contra tus demonios. Prepárate a enfrentar

los cambios que implica la vida; pues

quieras o no perteneces a aquello

a lo que diste tu corazón al vivir.

 

Eres la espoleta, un comando explorador

en ti mismo, eres

iniciado en tu descubrimiento, como conquista

del misterio interior de ser uno. Ahí

grandes batallas aguardan por ti.