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Entre los millones y millones de personas del Hombre
Mirad la majestad de los mares que extiendes sus amplias velas atrapándonos celestialmente para recrearnos tierra: a base de sangre de gotas de tiempo que se piensan a si mismas, para ser pasado, conciencia de presentes convertidos en razón, recuerdos y luz.
Presente a presente en conciencia creamos criterio, de recuerdos valores, con los que nos postulamos como identidad crítica y credo, nos proponemos con propósitos e ideales reales como espíritu de conquista, para fundar la razón con hechos positivos; de la valoración critica y la conquista.
Y somos, por nuestra propia razón, confabulándonos hechos con el mundo y para sobrevivir, ganar y obtener; por requerir de ello para vivir, para existir del laborar un sustento y conquistar lo nuestro.
Es un auto impuesto a fin de ser nosotros mismos.
Somos del mundo porque precisamos conquistarlo. Y el nos conquista por que deseamos poseerlo, aunque no se puede vivir sin aprender a re conquistarnos espiritualmente, para reobtener lo perdido y alcanzar espíritu de la buena acción y uso de mente; porque preciso es alimentarnos de obras para elevar nuestro rescate, para ser otros por ir mas allá de uno mismo al saber alejar al ego.
Mirad la majestad de los mares enredados en nuestras mentes cósmicas, Ved como es que nos identificamos con ídolos y gozos sin valores positivos ni premios reales, pensando ser ideas de las que pendemos, con las que al identificarnos nos creemos y postulamos ser seres creados por los medios de sub héroes ídolos con deseos y sueños, para determinarnos como mentalidad, en edificios de consumo de ideologías “personales” e intrascendentes propósitos vitales.
Pero aún y así somos sangre del cielo que nació a vivir. Crecemos conforme a lo que hacemos y actuamos conforme creemos; y en ello está que nos perdemos entre infinitas gotas de voces sin luz, sin esa luz del tiempo sembrada en la sustancia como historia de historias entre los millones y millones de personas del Hombre. |