|
Lo que fuimos somos
Amigos de la noche que transitáis conmigo los prados oscuros del mundo tiempo, os digo que soñamos una falsa realidad que nos impuso nuestro desarrollo.
Porque el ego se impulsó con el triunfo del liberalismo y la demanda no restringida, creciendo al tejer la más inteligente confrontación comercial entre los mejores.
El éxito rebasó todas las aristocracias y se coronó a si mismo, aplaudido por la supervivencia de los excelentes y más eficaces y el eterno reto social de ser líderes.
Cuando la ciencia descubrió al modernismo y la economía al desarrollo fuimos, hijos del capitalismo, que se apoderó de la economía y que compró como sistema al reinado del cielo, en el mundo.
Así es que el mundo se apoderó de nosotros con el modernismo industrial y los medios tornándonos en demandante y productores.
Tanto que la muerte se acrecentó de miedos e impreparación para enfrentarnos con Dios. Teníamos miedos por dudas y temores de pertenecerle a él. Ya que con nacer abandonamos un paraíso; ¡que siempre añoraremos al vivir!
Soñamos ceñido a la circunstancia, sin atrevernos a ver más allá de lo real.
Soñamos que somos solo este complejo de acertijos, decisiones y luchas que implican las sabias leyes del mundo y el reto de estar vivos.
Y caminamos a ser mundo desde siglos de historia, consumo, desarrollo, modernismo. Pero no convivimos como mundo sino que hacemos de la vida confrontación sin sorpresa, ni un despertar y darnos cuenta que venimos de un cielo que siempre soñaremos rescatar, pagando el precio de vivir.
Soñamos ceñidos a lo que nos creemos porque nos vemos y encontramos realidad. Y creemos en lo que hacemos aún sin saber como mundo a donde vamos; sin identificarnos como lo que somos en tanto mutantes pertenencias de Dios.
Buscamos y buscamos y encontrarnos con que somos solo lo aprendido y hecho.
Así que vivimos y al fin nos encontrarnos cuando ya nos vamos, comprendiendo que de lo que fuimos somos. |