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La cima A Editorialcelya, afectuosamente. En la cima del silencio se encuentra la pulcritud. Más allá de la ética está el
encuentro consigo mismo. La vida es una lucha, una búsqueda y un compromiso histórico
que depende
de un encuentro. La visión de este compromiso nos exige ser pulcros, plenos de lo
atentos al destino. Porque lo importante no es lo que quiero y deseo sino a lo que
aspiro y doy. La moral del niño deviene en convicción histórica; es la personal respuesta en
sentido del deber; hijo del impulso hecho
convicción de vida en la conciencia y como respuesta volitiva en
actos visión y misión. Porque venimos a gozar del mundo no debemos dejarnos poseer por
él. Al mundo venimos por el cuerpo a ser y somos de este mundo. El cuerpo da placer; pero requiere ejercicio, adiestramiento, disfrute, sufrimiento
y abandono. La cima del silencio se encuentra en la plenitud del abandono. Cuando nos sabemos parte del todo
aceptamos que tenemos un compromiso:
ante Dios y con nosotros mismos. ¿Estamos cumpliendo? ¿Avanzamos a la cima? |