La cima

 

        A Editorialcelya, afectuosamente.

 

 

En la cima del silencio se encuentra la pulcritud.

 

Más allá de la ética está el  encuentro consigo mismo.

 

La vida es una lucha, una búsqueda y un compromiso histórico

                                                                   que depende de un encuentro.

 

La visión de este compromiso nos exige ser pulcros, plenos de lo atentos al destino.

 

Porque lo importante no es lo que quiero y deseo sino a lo que aspiro y doy.

 

La moral del niño deviene en convicción histórica; es

la  personal respuesta en sentido del deber; hijo del impulso

            hecho convicción de vida                                     

en la conciencia y como respuesta volitiva

 en actos visión y misión. 

 

Porque venimos a gozar del mundo no debemos dejarnos poseer por él.

 

Al mundo venimos por el cuerpo a ser y somos de este mundo.

 

El cuerpo da placer; pero requiere

ejercicio, adiestramiento, disfrute, sufrimiento y abandono.

 

La cima del silencio se encuentra en la plenitud del abandono.

 

Cuando nos sabemos parte del todo

                    aceptamos que tenemos un compromiso:

                                                               ante Dios

y con nosotros mismos.

 

¿Estamos cumpliendo? ¿Avanzamos a la cima?