La flauta

 

¿Qué más ciencia que el arte excelso de tocar la flauta?

 

¿Qué otro sonido sino la verdad de los sentimientos que hace música?

 

¿Qué mejor deleite

               que aprender a tocar la flauta?

 

 

Porque

        para tocar la flauta

requerimos dominar la paciencia,

soplando hasta que la intuición nos acerque al juglaresco misterio

virtud del  cual la ciencia se torna en música desde nuestras entrañas.

 

 

Porque

        para aprender a tocar la flauta

             debemos conectar nuestro interior con el aire

y este contra un filo, una entrada oval, un mini recipiente

rebotante modular, lanzándolo

con alto desempeño a dedos mágicos,

                                      hilanderos de notas y silencios

para hablar con melodías de una realidad que habla de sueños.

 

 

Aprender es siempre estimulante y nutricio, constructor interno,

pero aprender a sonar la flauta es el arte de introducirse en uno mismo

         creando desde la superficie total de los pulmones

un mundo de exquisitez sonora que se expresa desde el fondo del alma.

 

 

Yo voy aprender a tocar la flauta para introducirme en mi mismo,

para sacar todas mis emociones, silbando para vaciarme de mi

transformado en sonido, para viajar

como vibración expansiva, por el infinito espacio.