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Un pedazo de nada Sentada está la distancia en la región de la utopía. Arroyado queda el pensamiento por la paranoia tardía de la falsas
circunstancias. Dolido, el apático
desquicio de la realidad me destroza hecho esquizofrenia. De ahí me deslizo en el aquí y ahora de no estar ni pertenecer a
todo, por nada. Entre el lodo sexual y la verdad del mundo me inyecto
economía, para resultar poseso de mi
ser mercantil que me
reproduce en consumidor, por necesitar satisfactores. Así me consumo en anhelos
por tener en cada cosa de cuanto se me ofrece. Miro las estrellas desde un televisor, que obtura el universo a
ser la realidad, englobándome con un mundo
sugerente,
pleno de sueños e ídolos, con satisfactores que adoramos. Soñar es ya haber sido porque la realidad murió al surgir la utopía. Retoñó la esencia de la novedad en verde. Alegre saltó la alegría a violar los días, entre lentejuelas y naderías, par bordar la vida con la estrategia de sonreír desintegrando de risa los problemas. Sentada en pedazos de nada quedó la fachada. Y fue como presente un olvido de sueños cristalizados
como realidad. |