Un pedazo de nada

 

Sentada está la distancia en la región de la utopía.

 

Arroyado

queda el pensamiento

por la paranoia tardía de la falsas circunstancias.

 

Dolido,  el apático desquicio de la realidad me destroza hecho esquizofrenia.

De ahí me deslizo en el aquí y ahora de no estar ni pertenecer a todo, por nada.

 

Entre el lodo sexual

y la verdad del mundo

           me inyecto economía,

para resultar  poseso de mi ser mercantil

que  me reproduce en consumidor, por necesitar satisfactores.

 

Así  me consumo en anhelos por tener

                     en cada cosa de cuanto se me ofrece.

Miro las estrellas desde un televisor, que obtura el universo a ser  la realidad,

englobándome con un mundo  sugerente,

                                   pleno de sueños e ídolos,

con satisfactores que adoramos.

 

Soñar es ya haber sido

porque la realidad murió al surgir la utopía.

 

Retoñó la esencia de la novedad en verde. Alegre

saltó la alegría a violar los días, entre lentejuelas y naderías,

par bordar la vida con la estrategia de sonreír

                     desintegrando de risa los problemas.

 

Sentada en pedazos de nada quedó la fachada.

Y fue como presente un olvido de sueños

           cristalizados como realidad.