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Gracias a Dios soy hombre Gracias Señor Dios del Universo por la infinita gracia que me diste de ser Hombre. Ahora que me entero de que todo es dualidad, con loca alegría me doy cuenta que soy la parte hombre y no soy mujer en este juego de la convivencia; lo cual me llena de agradecimiento por mi posición de privilegio ante mi mitad. . ¡Hurra!: No tengo que parir con dolor y evado un sin número de malestares, más aún: no tengo que barrer y trapear, cocinar, hacer
las camas, cuidar de lo niños para que salgan adelante día con día: en sus tareas, levantadas,
desayuno, uniformes y encargos. No tengo que vivir cuidando
donde están mis hijos, que hicieron y con quienes, corriendo del sobresalto a
la duda, soportando el dolor de su partida y sirviendo mesas vacías, plenas de lugares
olvidados. Gracias a Dios que no soy mujer y no debo soportar a los maridos que porque aportan el capital del hogar se creen los dueños, o al menos los propietarios. Pagan a la mujer su oficio día a día y hacen un rito de benevolencia de su obligación social primaria. Gracias a Dios que no debo soportar la bestialidad e incultura de muchos hombres que
no entienden que el amor requiere de mutua entrega y no maduran en el conocimiento uno del otro.
No se realizan, como debieran en la entrega diaria de capital y trabajo a favor de los hijos.
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