Gracias a Dios soy hombre

 

 

Gracias

          Señor

 Dios del Universo

por la infinita gracia que me diste de ser Hombre.

 

Ahora que me entero

de que todo es dualidad, con loca alegría

me doy cuenta que soy la parte hombre

y no soy mujer en este juego de la convivencia;

lo cual me llena de agradecimiento

               por mi posición de privilegio ante mi  mitad.                                       

.

¡Hurra!: No tengo que parir con dolor

y evado un sin número de malestares,

más aún: no tengo que barrer y trapear,

          cocinar, hacer las camas, cuidar de lo niños

para que salgan adelante día con día: en sus tareas,

                                  levantadas, desayuno, uniformes y encargos.

 

 No tengo que vivir cuidando donde están mis hijos, que hicieron y con quienes,

corriendo del sobresalto  a la duda, soportando el dolor de su partida

y sirviendo mesas vacías, plenas de lugares olvidados.

 

Gracias a Dios que no soy mujer y no debo soportar a los maridos

que porque aportan el capital del hogar se creen los dueños,

o

al menos los propietarios.  Pagan a la mujer su oficio día a día

y hacen un rito de benevolencia  de su obligación social primaria.

 

Gracias a Dios

que no debo soportar la bestialidad e incultura de muchos hombres

                                         que no entienden que el amor requiere de mutua entrega

y no maduran en el conocimiento uno del otro.

                                                      No se realizan, como debieran

en la entrega diaria de capital y trabajo a favor de los hijos.