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L A M U J E R
Oh la pobre lavandera!
se queja con mucha razón,
que en dejando su pulmón
mitigar el hambre quiera.
Le destroza el corazón
el lavar la ropa ajena,
no hay sangre en su vena
solo hay agua de jabón.
Mañana Dios lo dirá
pero si hoy consigue pan,
las campanas le repican,
de buena voluntad será.
Su esposo, un borracho
la deja siempre sola,
y ella llora que llora
esperando al mamarracho.
Con solo oraciones huye
aliviando su condena
aguanta su dura pena,
pero NO SE PROSTITUYE.
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