| REPROCHE
El sueño juguetea en la pendiente con gotas de oro, rocío madrugador, preludio marimbero, ¡Dí a mi Señor! que quiero quedarme así eternamente,
y eternizado alzarme sobre el viento, tejer en el cielo una alfombre de flores y llorar por los perdídos amores o ecos de mi profundo pensamiento.
Es el mundo que con injusta mano me ofrece una caricia de horizonte, alivio a la nostalgia que más amo.
Me ciega el vuelo de ave refulgente, la música extremece de pavura y mi sino se aleja de la muerte. |