INDIGNACIÓN

 

¿Por qué la tienes si yo la amo?

Qué perversidad te la concedió

y me sentenció orbitarla.

Vivir en ella en poesía

cuando mi estructura cruje

a su mínimo ademán.

¿Si no aprendiste, como yo, leerla

por qué la sustantivas?

Y qué sabes de presentirla

Del vilo de sus ausencias

De poblar sus pupilas

De la certidumbre de sus manos

Del laberinto de sus ecuaciones

Del mantra para invocarla

De cargarla en los párpados...

¿Por qué la llamas tuya?

¡Si yo la amo!