POR  MI  CARENCIA  DE  FE

 

Éstas y otras cosas ponen de punta a mi piel:

 

Una sombra de impaciencia,

un repliegue de insolencia,

la mala rima de un verso,

estrellas del universo;

la carencia de mi fe.

 

El respaldo de un insulto,

la imagen de un vagabundo,

el color de la conciencia,

sombras de una irreverencia;

la carencia de mi fe.

 

Una súbita sorpresa,

copa de helado sin fresa,

un adiós por despedida,

un vestido a la medida,

un toro que se ha escapado

o ese lobo acorralado;

la carencia de mi fe.

 

Éstas y otras cosas ponen de punta a mi piel,

cuando me detengo a escribir sobre un papel;

sólo siento miedo a enloquecer.

 

Un maestro sin alumnos,

el sufrimiento de algunos,

también las preocupaciones

por diarias obligaciones;

la carencia de mi fe.

 

El discurso pronunciado

por la voz de algún malvado,

la razón que se ha perdido,

lo que nunca hemos tenido;

la carencia de mi fe.

 

La luz que nos han quitado,

la cara de un sentenciado,

el augurio de la ira,

un viaje sólo de ida,

la vida de un renegado,

con pantalón arrugado;

la carencia de mi fe.

 

Éstas y otras cosas ponen de punta a mi piel,

cuando me detengo a escribir sobre un papel;

sólo siento miedo a enloquecer.

 

Un atuendo de disfraces,

de un amigo disparates,

el vino de la taberna,

cuando a mi madre enferma;

la carencia de mi fe.

 

Una fiera alborotada,

la tormenta desatada,

un buen plato de tortilla,

el filo de una cuchilla;

la carencia de mi fe.

 

El sabor de la injusticia,

de un piloto su pericia,

la verdad que se ha enterrado,

un tesoro sepultado,

la pared de un cementerio,

frío y hielo del invierno;

la carencia de mi fe.

 

Éstas y otras cosas ponen de punta a mi piel,

cuando me detengo a escribir sobre un papel;

sólo siento miedo a enloquecer.

 

Sólo siento miedo a enloquecer.