EL ARTE DE RESPIRAR


Miro al cielo,
extiendo la mano,
siento su respiración,
zumba latidos lejanos,
redobla como un tambor
anunciando la querella
entre la luna y el sol
cuando empieza un nuevo día
y no hay otra solución,
a menos que vengan nubes
para ocultar los detalles
de esa honesta rendición
a diario, entre los dos.

Miro al cielo,
extiendo la mano,
siento y veo la explicación
del mensaje que me llega;
mientras la respiración
queda a mi disposición.