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AMABILIDAD
Una palabra impecable
queda reducida a nada
cuando no es indispensable
colocarla en la portada
de nuestro pensamiento
escrito.
Esa palabra intocable
no debe ser sancionada
ni tampoco abandonada
como reliquia indomable
del lenguaje,
pero sí sacarla fuera,
ofrecerla en el poema;
que nos sirve como amable
instrumento de la rima.
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