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SIN RENUNCIA
No renuncio a tu memoria,
caricias, palabras que
pronunciaste
a mi oído.
No renuncio al sentimiento
que, entre los dos mantuvimos,
ni ese trago de cerveza
que, embelesados bebimos.
No renuncio a ese momento
en que nos dimos la mano,
un tierno beso; sentimos
una mezcla de sonrojo
entre miedo y el arrojo
de nuestra mutua atracción.
No renuncio, ni lo podría olvidar,
pues como tú, no hubo nadie
que, me hizo enamorar,
ni existe mujer en vida
a quien pueda querer más.
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