URBE

Una urbe de silencios
ameniza el desconcierto
de la absurda insinuación
cuando no existe el acuerdo 
entre la respiración
y las ganas de vivir,
cuando no hay otro remedio
que asomarse a resistir
trazas de desigualdad.

Una urbe de silencios
rodea la parcela del conocimiento
aun sabiendo,
queriendo y sin dejarse engañar,
ni siquiera por el susto de una mano temblorosa
por falta de voluntad.

Una urbe de silencios
draga la profundidad
del pensamiento inundado por la fibra
del poema, que nos hace, en realidad:
ser quien somos… al soñar.