DE LOS DOS


Un tanto descontrolados,
perdidos en el espacio y embozados
de ilusión,
ponemos música al verso para dejar la canción
en manos de nuestra existencia.

Sí. Natural incandescencia,
resulta ser la silueta de su luz;
esa imagen de frescura al final del túnel de la lejanía.

Absoluta y desenvuelta a cualquier hora del día,
ella es calma en el acoso, es un rincón de ternura,
es la playa, el oleaje, una brisa de alegría,
un oasis por desierto;  versos a mi poesía.

Ella es un puente colgante
sujetado por las fuerzas inefables
de los dos;
sentimientos y atracción
entre seres que buscan la redención
por las venas del poema,
que nace del corazón.