|
LABIOS
La súbita brisa de la estación
se posa
por un momento
y besa mis mejillas.
Un abrazo de quietud
acaricia las cejas de las varas
de mimbre a mi alrededor,
totalmente tomadas por sorpresa.
Dándonos mutuas miradas
y silabas de contemplación,
quedamos seducidos por un eco de ternura,
sin razón ni pretensión
al saberme enamorado,
mientras hago en solitario
este verso
para los labios de la noche.
|