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GOTAS
A menudo, convincente
y persistente,
el poeta
se adentra en las pupilas
del lector
como gotas de la lluvia
cuando acarician
la flor.
Otras veces no es posible
y entonces, la solución
es dejar solo al poeta,
libre
en su imaginación,
al goteo de sus sueños;
el néctar de su ilusión.
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