SIN DARME CUENTA


Ayer tuve un largo día,
llegue a la noche cansado,
rendido, con pocas fuerzas
me tumbé,
dormí
sobre
una estepa de letras
esparcidas por la niebla
de mi desesperación.
 
Soñé estar hablando sólo,
sabiendo que
nadie quiere dar conversación
a un poeta medio loco,
confundido en sus ideas,
con sueño;
y perdiendo la razón.

Desperté por la mañana,
no había estepa
o palabras
y la niebla del poeta
ya no estaba ni en el piso de mi imaginación.

Me sentía diferente,
y no era esa persona de la noche anterior.

Me levanté,
me postré
delante de la ventana
para ver salir el sol.

Con aptitud y alegría
respiré,
sentía las bocanadas del aire
en mis pulmones,
me di cuenta que veía
ante mí
un nuevo día,
con melodías del cielo;
y papeles por el suelo
de los versos que escribí
anoche...
sin darme cuenta,
mientras  pensaba en dormir.