DUDA Y SOSPECHA


La duda

en brazos de la sospecha

puede compartir momentos

de sorprendente intención.


Una vez que se amalgama

la asonancia de palabras

al oído

de una y otra,

buscan formas de hacer bien

sea como sea,

a cualquier precio, también.


A menudo

se gustan más de lo que debiera ser,

algo como ensimismadas

caen al centro de la cama

con ganas,

dándose caricias, revolviéndose a placer

entre sábanas de insinuación,

perfume de indignación

en los bordados

grabados

sobre el mísero almohadón

de recuerdos infortuitos,

la mala interpretación.


La duda

en brazos de la sospecha

sabe recurrir a pasos,

para envolver preconceptos,

y las creencias de algo

en una maquinación

de ideas, acusacíón

de los hechos.


Juntas, saben hacerse el amor

y engendrar de la obsesión

una daga con el mango

adornado de traición.


Es una pena decirlo,

pero conmigo pasó

en un día descuidado

en que perdí la razón.