A SOLAS

Tantas idas y venidas,
esfuerzo, empeño, sudor
derramado en el intento de hacer algo con amor.

Y es, que, el paso de la vida, todo lo cambia, doblega cualquier situación.
Al final no queda nada; sólo ideas
desatadas
que, se perdieron de un soplo entre rumores, pasión;
absoluta convicción
de ajenos, que, por su parte saben hacerlo mejor
(o así lo creen).

A solas, a rienda suelta, apegado a mi oración,
me doy cuenta  de que, un día, con la mejor intención;
fui un grano más de arena,
quizás la transformación
de algo que valió la pena
en verso, también en prosa, pero  nadie se enteró.

La culpa no fue de nadie. La culpa la tuve yo
al dejar mi verso en manos de la sombra del olvido,
caminando sin sentido
por veredas de ambición.