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Hegemonía Militar Estados Unidos y Panamá negociarán la
llegada de militares norteamericanos al país del istmo para reanudar los
llamados ejercicios de acción cívica Cuatro Caminos. Mientras tanto, otra muy
importante nota, aparecida en "La Jornada" el pasado lunes 4,
señala que se pretende crear el "Comando de América" con la
participación de las fuerzas armadas de Estados Unidos, Canadá y México, bajo
mando estadounidense, "para proteger al continente de eventuales ataques
terroristas". Este comando lo promueve el secretario de Defensa de
Estados Unidos "como parte esencial del perímetro de seguridad o zona de
confianza." En el caso de México no es de extrañar, pues representa
dentro de América Latina el ejemplo pionero de "absorción
colonial", de una legal integración subordinada económico-comercial y
tendencialmente político-militar ante el bloque EEUU-Canadá. Todo ello hace que los militares
latinoamericanos reconozcan que existe una estrategia concertada y global
para eliminar los ejércitos de sus países y, así, facilitar aún más la
"panameñización" de los Estados Latinoamericanos. Bien sabido es
que con el fin de la ‘Guerra Fría’, los Estados Unidos pretenden asignar
nuevas funciones a las fuerzas armadas de América Latina. Se trata, según los
estrategas del Departamento de Defensa, de atribuir a los ejércitos
latinoamericanos las funciones de policías en la lucha contra el narcotráfico
y el terrorismo, no ya contra el comunismo. Tesis que enfrenta una fuerte
resistencia entre los militares latinoamericanos, debido a la preservación de
la soberanía nacional. Ante la "crisis misional" de los ejércitos
de América Latina, EEUU ejerce una presión para reducir el tamaño e
influencia de las fuerzas armadas latinoamericanas, intentando asociarlas a
sus nuevos proyectos hegemónicos a modo de "guardias nacionales"
para la seguridad interna. Ciertamente, por lo contrario, necesitamos unas
fuerzas armadas que nos aseguren su comportamiento institucional con arreglo
a la Constitución, para defender la soberanía nacional y no para ser el brazo
armado del imperialismo y sus aliados en cada país. A todas luces la pretendida
globalización no es sino un dilema falso porque no nos encaminamos a estar
"globalizados" sino "norteamericanizados". Antes que a la
globalización vamos camino a una "norteamericanización". Llámese
ALCA o PLAN COLOMBIA, dentro del ejercicio norteño de la práctica de ser
garante de la "seguridad internacional", estas políticas no son más
que instrumentos de anexión neocolonial bajo la apariencia de un "nuevo
orden internacional" en nombre de "causas humanitarias". Son
las causas del temor frente a los objetivos del proyecto propugnado por el
Foro de San Pablo: instancia pluralista, abierta y libre de debates, que
procura contribuir a la elaboración de políticas alternativas en favor de la
plena independencia y de la democracia en el Continente. Ante tal realidad y delante de la
presente hora venezolana, no queda sino generar una "inteligencia
colectiva", capaz de advertir las intenciones imperiales nada cónsonas
con el proyecto del país necesario y su viabilidad. |