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La poesía es un destino Más que una vocación, la poesía es un destino. En ella se
encuentra un cincuenta o sesenta por ciento de oficio, de rigor, de
disciplina. Un poeta es una gente “descarnada”, es decir, una persona que va
por el mundo sin piel, con la carne viva. Por lo tanto, las cosas que suceden
le afectan más que a otros. No tiene nada que lo cubra, que lo proteja, y
entonces, como respuesta a la vida, se da a la poesía. Un ejercicio impúdico, en el que el
hombre se tiene que desnudar para escribir. Darse totalmente en cuerpo y
alma. Hay que tener el oído bien despierto, alerta los ojos y toda la piel al
descubierto. El instante en que usted escribe es de verdadera comunión con
las personas y con la vida. Hasta con los muebles y las cosas. Escribir es el
verdadero sentido de la vida. La poesía es liberadora. Sobre todo de
las tensiones humanas. Creo que uno es como una caldera que está ardiendo y
que va aumentando la presión cotidianamente, hasta que explota o hasta que se
le abren las válvulas. La poesía es una de las válvulas que tenemos para
liberar la caldera de la presión que vivimos, tanto de la alegría como del
dolor. Las palabras llegan. ¡Ellas llegan! ¡Muchas veces ellas llegan aunque no las llame, pero me
doy cuenta al momento de escribir! (Jaime Sabines) La poesía es una reflexión
de la vida real. Es como un artículo en un periódico, una observación de lo
que se vive en el mundo. Y algunos de mis poemas vienen de esa melancolía por
el paraíso perdido y la tragedia de la guerra. La poesía es también un grito del
corazón. (Indran Amirthanayagam). La poesía es la memoria de los pueblos y la
gran fabricante de fantasmas.
(Octavio Paz). Aplastado por el cosmos, el hombre se yergue y lo desafía,
el poeta desafía al universo. Por la poesía se iguala o supera al cosmos. La
poesía es revelación, es vida en esencia, es el universo que se pone de pie.
En realidad, la poesía nos hace ver todo como nuevo, como recién nacido,
porque ella es descubrimiento, iluminación del mundo. Cuando sentimos que nos
salen alas en la garganta y que todo nuestro cuerpo tiembla, estamos en
presencia de la poesía. La poesía da vida a la muerte y más vida a la vida.
La poesía es la vida de la vida, por eso podemos decir que es el juego de la
vida y de la muerte. La poesía siente más que nada el destino del hombre, y
cuando creéis que está cantando, ella está llorando la libertad que es el
paraíso perdido o, mejor dicho, el paraíso nunca hallado del ser humano.
(Vicente Huidobro). La poesía es resistencia frente a un mundo que se vuelve
cada vez más cruel, cada vez más terrible, deshumanizante, porque todo lo que
pasa no está fuera de lo humano, y creo que la palabra es una forma de
resistencia muy clara frente a todo esto. Lo extraordinario es cómo la poesía
pese a todo, a las catástrofes de todo tipo, humanas, naturales, viene del
fondo de los siglos y sigue existiendo. Ese es un gran consuelo para mí. Va a
seguir existiendo hasta que el mundo se acabe si es que se
acaba alguna vez. (Juan Gelman). |