Así hablaba
Nietzsche
2. Iluminados por la nueva aurora, con
el viejo Dios muerto, zarparemos hacia cualquier peligro, con el mar nunca
más abierto, rumiando por entre la noche, por mucho tiempo. 3. Alrededor de cada aquí gira la bola
del allá. El centro está en todas partes. La senda de la eternidad es
tortuosa. ¡Ya viene, ya se acerca el Gran Mediodía! Llegó nuestra hora,
nuestra alborada. Nuestro día empieza. ¡Sube, sube, Gran Mediodía! 4. Tendremos que improvisar. Improvisar
nuestro día. ¡Perder el suelo por alguna vez! ¡Flotar! ¡Errar! ¡Estar locos!
Debemos añadir a la virtud un grano de locura. Nuestro asombro: la dignidad
de la locura. 5. Penuria, temor, terror, miedo. ¡La
soledad! Lo que sabemos de nosotros mismos. Lo que otros saben de nosotros.
Mantener en pie la duración del sueño. Imponerse la ley de la coincidencia.
Se requiere de la más virtuosa estupidez. Los que somos diferentes somos la
excepción y el peligro. 6. Luces y sombras. Prosa y poesía.
Crecimiento después de la muerte. Aprender a rendir homenaje. Dios, el viejo
Dios ha muerto. ¡Tenemos que vencer todavía su sombra! El mayor reproche a la
existencia es Dios. ¿Qué habría de crearse si existieran los dioses? ¿De qué
extraño lugar brotó la poesía? ¡Mucho mienten los poetas! ¡Ser cada uno su propio
sacerdote! Reflexionar acerca de la necesidad de nuevos órdenes. Providencia
personal, divina. ¡Ir hacia el sol! ¡Traer la luz a la tierra! 7. Alejarse de las cosas. Desfigurarlas.
Darles superficie, piel. Nunca más guerreros, orgullosos, que cuando se
cierne la tormenta. Crearse su propio sol. La vida es un medio del
conocimiento. No reír, no llorar, no odiar, sino entender. 8. Aprender a oír. También el amor se
tiene que aprender. ¡La alegría compartida! ¡La vida es una mujer! No dejarse
engañar, no engañar, no engañarnos. ¿Dios mismo nuestra más larga mentira?
¿Será el hombre una equivocación de Dios? ¿O Dios una equivocación del
hombre? 9. El fin de la tragedia es ser uno
mismo, por encima del miedo y de la compasión, es la eterna alegría que lleva
en sí el júbilo del aniquilamiento. Empéñate en ser tú mismo y lo serás. 10. No hay nada que ofenda tanto como el
brusco convencimiento de las distancias… en inmensa soledad azulada… contra
porvenires que aún no se han podido adivinar… Soy luz… Mi soledad nace de
estar envuelto en luz. ¡Oh, soledad de todos los que dan! ¡Oh, silencio de
todos los que lucen! Como huracanes, los soles vuelven a lo largo de su ruta…
El hombre, una cosa informe, una materia, un pedrusco que necesita la mano
del escultor. Ardiente voluntad de crear me empuja inmensamente hacia los
hombres. Mi martillo golpea cruelmente contra esa prisión… ¡No arrojes lejos
de ti al héroe que hay en tu alma! He aquí que el día viene… El hombre es una
cosa que debe ser superada: el cómo es cosa tuya… Profundo es el dolor, pero
la alegría es más profunda que la pena… ¡Sube, pues, sube, Gran Mediodía!. Ecce Homo. Dionisios enfrente del
crucificado. |