El asombro

 

In memoriam: Sara Quintero de Rosas

No sabemos quién dio muerte a MarilynMonroe. Cuándo las certezas expresarán posibilidad. Cómo defender la libertad, la responsabilidad. No sabemos bien el lugar que el hombre en el universo ocupa. No sabemos qué es eso de educar. Muy poco, de la ballena franca, de la anticoncepción. Del poder de una gota en el alambre. De secreto, camino o contraseña. Del escondite de la Vida Eterna. Si  el hambre es mortal, inmortal o qué. No sabemos dónde estamos. Menos, de los anillos del poder. No sabemos servir ni caminar; seguir, oír, vivir, sobrevivir.

No sabemos de nuestros errores, de la materia oscura. Cómo formular un mensaje galáctico. ¿Qué es una reacción alérgica, el copyright? ¿A fin de cuentas, quiénes  somos? Si Jesús realmente vive. Si estamos creciendo o decreciendo. No sabemos mucho de la luna. De Dios, muy poco. Del cultivo de la papa en Guayana, casi nada. No sabemos dónde está Bin Laden, si murió, si está vivo o no. A ciencia cierta, nadie sabe qué carajos quiere Benedicto XVI. Qué será de sus terribles disparates. Si Taciano fue sirio o asirio. Quién acabó con los dinosaurios. No sabemos salir adelante con el siglo. Ni qué podemos ser. No sabemos mirar, ni respirar. Apenas si sabemos de Cervantes. De Marcos, de Teresa, Plinio, el Che. Qué leer, qué decir, adónde ir. Por qué obramos, estamos o vivimos. Cómo esto va a terminar. Cómo el horror burlar, dar con la luz.

No sabemos cuál va a ser el costo, qué más hacer. Si Dios es neutral. Dónde nos encontramos. Hasta cuándo. Cuánto vamos a pagar. Cuándo ni cómo. Por qué ni para qué. Por qué lo hacemos. Los efectos. Cuánto durará. A quién gritarle. Quiénes nos acechan, nos vigilan. Quiénes son. Sus nombres. Qué es. Qué pasa. Cómo será. Qué hay detrás. Adónde reclamar, denunciar. Cuál es la relación. No sabemos la respuesta. Qué queremos. Qué hacer. ¿Qué inventar contra la muerte? De quién fiarnos. Hasta cuándo. No sabemos el tamaño exacto de la pena, ni el lado oscuro de la rosa, ni la terrible majestad del pan. No sabemos lo que sentimos ni lo que hacemos. No sabemos qué queremos saber. No sabemos qué sabemos. No sabemos que no sabemos. No sabemos que sabemos. No sabemos que realmente sabemos.

 

Ésta, la única certeza: el asombro, el estupor —lo máximo a que puede aspirar el hombre, su mayor virtud, su más alta aspiración—: el clamor del hombre, su alarido, su asombro inextinguible, el vino, el himno de la vida: itinerario, término confín. El olvidado asombro de estar vivos. Aferrados en tiempo y transparencia, vivos todavía, bajo el granado trigal de la noche insomne, rumorosa de viento alto y de luceros, sabernos arpegio en la garganta de la vida, silencio acurrucado en  el camino. Asombro eternamente corredor, en solidaria soledad, de paso, retar sombra, presagios y agonía. Cavila que cavila, halar al mundo, camino de la aurora, andar, andar. En vértigo y vacío, jadeantes, desgaritados, en hambriento asombro, mientras nos oiga un árbol en silencio, tendremos todos tiempo de llegar. www.poiesologia.com