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La palabra naciente En el principio era el verbo/ y el verbo no era dios/ eran
las palabras/ frágiles transparentes y putas/ cada una venía con su estuche/
con su legado de desidia/ era posible mirarlas al trasluz/ o volverlas cabeza
abajo/ interrogarlas en calma o en francés/ ellas respondían con guiños/
cómplices y corruptos/ qué suerte unos pocos estábamos en la pomada/ éramos
el resumen la quintaesencia el zumo/ … ellas las palabras se ubicaban y
reubicaban/ eran nuestra vanguardia y cuando alguna caía/ acribillada por la
moda o el sentido común/ las otras se juntaban solidarias y espléndidas/ cada
derrota las ponía radiantes/ … y solidarias y espléndidas parían/
adjetivos y gerundios/ preposiciones y delirios/ con los cuales decorar el
retortijón existencial/ y convertirlo en oda o nouvelle
o manifiesto…// en el después será el verbo/ y el verbo tampoco será
dios/ tan sólo el grito de varios millones de gargantas/ capaces de reír y
llorar como hombres nuevos y mujeres nuevas// y las palabras putas y
frágiles/ se volverán sólidas y artesanas/ y acaso ganen su derecho a ser
sembradas/ a ser regadas por los hechos y las lluvias/ a abrirse en árboles y
frutos/ a ser por fin alimento y trofeo de un pueblo ya maduro por la
revolución y la inocencia. (Mario Benedetti). Grito de millones de gargantas, capaces de reír como hombres
nuevos y mujeres nuevas, de ser regadas por los hechos, concreciones y
verdades, de abrirse en árboles y frutos, de ser alimento y trofeo de un
pueblo ya maduro por la revolución, el coraje y la transparencia, las
palabras siempre. ¡Siempre, para siempre la palabra! Humus para el diálogo,
el encuentro, el Estado Naciente, la palabra ha de signar la fundación del
nuevo pueblo, de la nueva era, los nuevos horizontes, retos, desafíos. La palabra, empeñada, al alcance, disponible, unificadora, presta
para la clara toma de conciencia, para la acentuación de la dimensión social
de La palabra, constructora del Estado Social Naciente en cuanto
afianzamiento nacional, amparado en una solidaridad, fundada en el valor
universal de la persona en su doble dimensión individual y social; auténtica
transición social fincada en una disponibilidad alternativa, posible dentro
de los rieles de la presente hora. La palabra naciente, legítimo modo de
elección en aras de una genuina reconstrucción histórica en concomitancia con
una praxis liberadora. Palabra naciente para la paz que haga falta. La palabra no conduce sino al optimismo y a |