Como tú

A Jaime Nieto y Sonia Cornellá

Como tú,

lloro

ahora, 510 años

desterrado de la bonita Sefarad.

Como tú,

me siento

exiliado

y añoro tus cantos.

Las sólidas palabras no se olvidan,

como la fe,

mientras que la cercana familia

que huyó

con la esperanza acartonada en las maletas

pierde los sentidos.

Como tú,

quiero

vestir la estrella amarilla,

acompañarte en Wuchenbald

y regar contigo

el árbol de Goethe.

Como tú,

caminar

por el desierto

de tanto cristiano viejo

que sigue proclamando edictos

de incompetencia, limpieza de sangre y olvido.