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El rostro del juego y la pasión a Jorge Varas Veo piel ojos boca y cuello, no hay espejo en los ocho ángulos del marco que invitan a penetrar al otro lado. El rostro mira y, sin rastro de aguas y manzanas de Tántalo o Narciso de espejos, quiere atravesar el octogonal iris, trastocar reflejos, mirar con su cíclope ojo o besar desde dentro de su boca, apretando los dientes, hasta romper el invisible cristal, convertirlo en surreal mosaico, múltiple juego de pasión. |