Cae,
pasa fugaz la
muerte cotidiana,
maquillada de
rímel y sesos.
No,
no sientas -
no veas - no pienses
en los metálicos
crujidos
de huesos
romperse.
Muestra la
muerte cotidiana
del distraído
ocio,
y olvida.
Cobarde, no
revivas sangres calientes
lamidas de
perros
que intuyen
cuerpos volátiles
rotos al
caerse.