Magister

I...

Gamberra fe y enseñanza,

simpatía e ironía canalla,

revolución... Primeros deseos

fonética

ética,

estética,

y amor a Melibea llorada de pleberios.

Todos marcan impronta,

dejan huella en la memoria

desde distancias y antípodas ideas

que aúnas en tu voz,

gestos que resumes en tu mirada.

Agradezco

la voluntad, y el empeño,

actos para el hombre,

escucha

y silencio que abre memoria.

Tantos aparentes baldíos esfuerzos,

tantas exigencias,

las notas armonizan el caos,

arbitran los contrapuntos.

...II...

No ser.

Atravieso el umbral.

Ser.

Frontera

que separa

lo informe, la masa, hosca materia,

de la forma, lo corpóreo y la palabra armónica.

Milagro

es pasar el umbral

y, como dios en tiempo finito,

crear,

alumbrar,

contemplar lo feo y lo bello,

recrear el llanto y la risa,

fustigar las viejas palabras ajadas,

reír y reírse de uno,

ascender y descender (como Miguel

que ama Dulcineas

y confunde

o convierte

hetairas en doncellas),

Revivir

el asco y el gozo

destilado en pocos fonemas,

infinitas frases que amo y odio.

...III

No enseño, aprendo

y exalzo errores tiernos.

Admiro la duda que piensa.

No confundo la torpeza no madura

con la retorcida ofensa.

Desprecio

la risa fosca del error y el intento.

Respeto

la valentía, la generosidad

y el esfuerzo todavía incompleto.

No enseño, aprendo.

Si no soy niño en el umbral del ser

no entro.