Sentencias de la 91 a la 100

Tener un talento no es suficiente: hay que tener también permiso vuestro para tenerlo, ¿no es así, amigos míos?


«Donde se alza el árbol del conocimiento, allí está siempre el paraíso»: esto es lo que dicen las serpientes más viejas y las más jóvenes.


Lo que se hace por amor acontece siempre más allá del bien y del mal.


La objeción, la travesura, la desconfianza jovial, el gusto por la burla son indicios de salud: todo lo incondicional pertenece a la patología.


El sentido de lo trágico aumenta y disminuye con la sensualidad.


La demencia es algo raro en los individuos, pero en los grupos, los partidos, los pueblos, las épocas constituye la regla.


El pensamiento del suicidio es un poderoso medio de consuelo: con él se logra soportar más de una mala noche.


A nuestro instinto más fuerte, al tirano que hay dentro de nosotros, se somete no sólo nuestra razón, sino también nuestra conciencia.


Es preciso retribuir tanto lo bueno como lo malo: mas ¿por qué hacerlo precisamente con la persona que nos ha hecho bien o mal?


No amamos ya bastante nuestro conocimiento tan pronto como lo comunicamos.