ERES TODA DE ESPUMAS
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Eres toda
de espumas delgadas y ligeras
y te cruzan
los besos y te riegan los días.
Mi gesto,
mi ansiedad cuelgan de tu mirada.
Vaso de resonancias
y de estrellas cautivas.
Estoy cansado:
todas las hojas caen. Mueren.
Caen, mueren
los pájaros. Caen, mueren las vidas.
Cansado,
estoy cansado. Ven, anhélame, víbrame.
Oh mi pobre
ilusión, mi guirnalda encendida.
El ansia
cae, muere. Cae, muere el deseo.
Caen, mueren
las llamas en la noche infinita.
Fogonazo
de luces, paloma de gredas rubias,
líbrame
de esta noche que acosa y aniquila.
Sumérgeme
en tu nido de vértigo y caricia.
Anhélame,
retiéneme.
La embriaguez
a la sombra florida de tus ojos,
Las caídas,
los triunfos, los saltos de la fiebre.
Ámame,
ámame, ámame.
De pie te
grito: quiéreme.
Rompo mi
voz gritándote y hago horarios de fuego
en la noche
preñada de estrellas y lebreles.
Rompo mi
voz y grito. Mujer, ámame, anhélame.
Mi voz arde
en los vientos, mi voz que cae y muere.
Cansado.
Estoy cansado. Huye. Aléjate. Extínguete.
No aprisiones
mi estéril cabeza entre tus manos.
Que me crucen
la frente los látigos del hielo.
Que mi inquietud
se azote en los vientos atlánticos.
Huye. Aléjate.
Extínguete. Mi alma debe estar sola.
Debe crucificarse,
hacerse astillas, rodar,
verterse,
contaminarse sola,
abierta a
la marea de los llantos,
ardiendo
en el ciclón de las furias,
erguida entre
los cerros y los pájaros,
aniquilarse,
exterminarse sola,
abandonada
y única como un faro de espanto.
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