CERCA
DE LOS CUCHILLOS
.
Es ésta
el alma suave que esperaba
ésta
es el alma que hoy, sin movimiento,
como si estuviera
hecha de luna
sin aire,
quieta en su bondad terrible.
.
Cuando caiga
una piedra
como un puño
del cielo
de la noche
en esta copa
la recibiré:
en la luz
rebosante
recibir‚
la oscuridad viajera,
la incertidumbre
celeste.
.
No robaré
sino este movimiento
de la hierba
del cielo,
de la noche
fértil:
sólo
un golpe de fuego,
una caída.
.
Líbrame,
tierra oscura, de mis llaves:
si pude abrir
y refrenar
y volver
a cerrar el cielo duro,
doy testimonio
de que no fui nada,
.
de que no
fui nadie,
de que no
fui.
.
Solo esperé‚
la estrella,
el dardo
de la luna,
el rayo de
piedra celeste,
esperé
inmóvil en la sociedad
de la hierba
que crece en primavera,
de la miel
perezosa y peregrina:
esperé
la esperanza,
y aquí
estoy
convicto
de haber
pactado con la tempestad,
de haber
aceptado la ira,
de haber
abierto el alma,
de haber
oído entrar al asesino,
mientras
yo conversaba con la noche.
.
Ahí
viene otro, dijo ladrando el perro.
Y yo con
mis ojos de frío,
con el luto
plateado
que me dio
el firmamento,
no vi el
puñal ni el perro,
no escuché
los ladridos.
.
Y aquí
estoy cuando nacen las semillas
y se abren
como labios:
todo es fresco
y profundo.
.
Estoy muerto,
estoy asesinado:
estoy naciendo
con la primavera.
.
Aquí
tengo una hoja,
una oreja,
un susurro,
un pensamiento:
voy a vivir
otra vez,
me duelen
las raíces,
el pelo,
me sonríe
la boca:
me levanto
porque ha
salido el sol.
.
Porque ha
salido el sol.
.
