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JA! Suenan las notas de una desacompasada sinfonía, ¡Ja! exclamaban los poetas de otras épocas, sobre mi lírica he vuelto para aquello que juré cumplir. Caen estrellas sobre la calle del Peso Y una pareja de enamorados se agazapa sobre un portal, Como queriendo jugar al extraño juego de los tejados Que se arquean sobre sí blasfemando contra la gravedad. Pero fui yo el que nació en la orilla del río Alimentándome de cieno como leche, Y aprendiendo de los peces lo que sé, Que es muy poco... muy poco. |