|
Escondida
Van a callar las voces de ayer, las de hoy, las de mañana.
Vas a escucharme pero voy a estar muda.
Y aunque ya forme parte de tus posesiones,
no voy a contestarte, no me preguntes nada.
Poco puede importar, tan sólo son palabras
que como los jazmines, se marchitan, acaban.
Colgaste cascabeles, me pintaste los miedos.
Ahora borrás colores y me arrancás los sueños.
Te regalo mi tiempo, permito que lo tires.
Olvido la ilusión de que un día me cuides.
Quedate con mi nombre, podés dejarme a oscuras.
Voy a aprender a andar sin luz y sin ayuda.
Y aunque no exista otra forma que la de sentirme tuya,
y aunque todavía te deje todo lo que pueda,
voy a proteger lo poco que me queda.
Voy a guardarlas, ya no me pidas nada,
tampoco importa eso, son solamente lágrimas
que como las estrellas, hay tantas y no alcanzan.
Ya no vas a escuchar, aunque en secreto te pida,
que cuando tengas tiempo, que cuando tengas ganas,
me nombres, me llames y salgas a buscarme.
Tal vez esté esperando y quiera que me encuentres,
tal vez este esperando y me disfrace.
No importa, nada importa si podés encontrarme.
1985
|