|
Acércate En silencio reflexiono esta
distancia, no de kilómetros ni caminos
geográficos sino de suspiros que se alejan
uno del otro y de miradas que se quedan atrasadas. Palabras diluidas en los espacios de una fiscalía de sentimientos; una indiferencia ya más que
anunciada que se nota en distraídos pensamientos. Quizás fue el día a día sin
aventuras, o quizás un hartazgo de
costumbres; o el fuego que con una misma
llama te daba esa calor que ahora te aburre. Quizás hubo un momento y ya se ha
ido y por eso tu sonrisa no perdura. O nunca hubo en nuestro campo
trigo y quisimos hacer pan sin levadura. Arriba estoy de esta montaña
solitaria dándote una mano para que subir tú puedas. Y tú miras hacia atrás, y dices
“espera” y te pierdo poco a poco en la distancia. Ven… que sin ti toda cima sabe a nada. Devuélveme el calor de tu mirada, la simpatía, el mimo de tus palabras. Acércate… no dejes un centímetro de
distancia que yo necesito el tacto de tu alma. |