Acércate

 

En silencio reflexiono esta distancia,

no de kilómetros ni caminos geográficos

sino de suspiros que se alejan uno del otro

y de miradas que se quedan atrasadas.

 

Palabras diluidas en los espacios

de una fiscalía de sentimientos;

una indiferencia ya más que anunciada

que se nota en distraídos pensamientos.

 

Quizás fue el día a día sin aventuras,

o quizás un hartazgo de costumbres;

o el fuego que con una misma llama

te daba esa calor que ahora te aburre.

 

Quizás hubo un momento y ya se ha ido

y por eso tu sonrisa no perdura.

O nunca hubo en nuestro campo trigo

y quisimos hacer pan sin levadura.

 

Arriba estoy de esta montaña solitaria

dándote una mano para que subir tú puedas.

Y tú miras hacia atrás, y dices “espera”

y te pierdo poco a poco en la distancia.

 

Ven…

que sin ti toda cima sabe a nada.

Devuélveme el calor de tu mirada,

la simpatía, el mimo de tus palabras.

 

Acércate…

no dejes un centímetro de distancia

que yo necesito el tacto de tu alma.