|
Y me dijo…
(A una novia perdida en el recuerdo)
>¡Camarada!
Y yo le respondí:
>¡Palabra maltratada¡
>No. Es amistad durante sinsabores,
Ayuda honesta, limpia y clara
De hermandad en humanos dolores.
¡Camarada!
>¡Palabra maltratada!
>¡Camarada!
Una novia así me dijo un día;
Me explicó que ella era comunista,
Que comulgásemos placeres y agonías.
>Yo me llamo Miguel, ese es mi nombre.
¿Por qué me llamas camarada, entonces?
Me suena a causa, a trinchera, a pobre;
Proletariado, himnos, banderas y a revólver.
Yo no busco justicia ni revoluciones;
Busco un amor simple y sencillo
Que no piense en mí como soldado…
>A mi lado, eso no puede ser, me dijo.
¡Soy comunista!
>Mala suerte, mi novia, ¡yo soy hombre!
>El hombre es Hombre cuando actúa
Con algo más de lo que trae entre las patas.
>Mas yo soy joven, sólo quiero entretenerme…
>Medio mundo se muere por tu culpa
Por tu egoísmo y por tu apatía.
Yo quiero un camarada que a mi lado
Luche contra el Odio día tras día.
Aquella noche perdí más que una novia,
Perdí mi alma, mi conciencia…
Me volví uno más,
Otro gamberro de la muchedumbre
Que dice que no importa…
¡Ah, que tonto fui¡ Pues en mi tontería
Lo pensé todo y no pensé en nada
Y ahora recuerdo que todo pude ser
Si vencido hubiere mi humana cobardía:
Novio, y además, ¿por qué no?
¡También podría haber sido camarada!
|