No debo molestarla

Yo conocí a una estrella que perdida en el cielo,
me llamó suplicante… queriendo norte y llama.
La tomé de la mano; le di órbita y fuego.
Me enamoré de ella y me daba las gracias
y ahora confundida se aleja en la distancia.

Esa estrella, fuera de parábola, vuelve a casa.
Quiere encontrar planetas, volver a su galaxia.
Y esta mano de arcángel ya no le hace falta…
me dijo sin palabras… bastaba la mirada.

Yo entendí el centelleo que ella me mostraba...
cuando ayer... de repente ella sola volaba…
Así, distraída en su tristeza, así me dejaba….
Y así yo entendí que no debo molestarla.

- Arcángel -