Cuando ya no sea nada, te seguiré queriendo

 

Cuando sea humo y mis huesos sean cipreses…

quizás se acabará esta ansiedad por verte.

Quizás no habrá más norte ni más mares,

ni el barco que me aleje tendrá distancia o velas.

 

Quizás no habrá suspiros ni estrellas en mi noche

ni habrá un silencio amargo que beberme.

 

Pero en mi mente tus ojos dejarán dos huecos,

como enormes vacíos de azules recuerdos,

y de esa soledad que, sin ti, siempre existirá

 en mi voz, en mi pecho y en mi espalda.

 

Soledad de gritos escondidos...

de decirte en secreto muchas cosas.

 

Pues aunque ya sea humo

y mi voz esté en las hojas

de algún árbol desnudo...

 seguirá viviendo en mí el recuerdo de tu tacto...

de aquel eterno otoño. 

 

Cuando ya no sea nada, te seguiré queriendo.

 

-Arcángel-