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Escenas
de un día cualquiera (Para
Virginia, mi hermana del alma) Mañana Ruido de
cristales limpios y un
silbido de leche quemada, la
magdalena, el ajo y el aceite, y la
tostada con ese café caliente, y encima… el
aguardiente. Dos iguales
para hoy que nunca
tocan y el
periódico del quiosco. Llegamos
tarde a la plaza y
escuchamos... como
maltratan a las
bombonas de butano. Un poco más
y no hay pescado. Mediodía Del pueblo
trae la moza el agua fresca
del pozo. El cántaro
va sudando murmuraciones
de mozos. El viejo
enciende el cigarro; se coloca
(de pintura). Boca sin
dientes sonríe memorias de
otras cinturas. "Maestro…
¿me da candela?" Le pide el
niño a una sombra… Tarde ¡Ay, qué
ricas y qué buenas! Palomitas
cordobesas. Y en el
azul del tiempo, un canasto
de gambas frescas. Esta tarde
estreno zapatos y tengo un
piropo en mis labios. Noche Adormideras
y jazmines y un cine
de verano. En el calor
del membrillo, la noche no
se mueve de la
puerta de la calle. |