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Una
piedra humilde "Pisé
un adoquín de mi
calle, de mi tierra y pensé en
cuantas almas habían
pisado la misma historia". Fijé mis
ojos en su piel gris, barroco
granito, duro como España. Y de
pronto... sentí una ternura clavada en
mi espalda. Y volví la
mirada... allí ella
estaba mirándome
cómplice con una
sonrisa casi
enamorada. ¡Oh mujer! con tu pelo
negro y enorme
mirada... Me
sonrojas, dama... me
halagas... mas no
puedo quedarme, me espera
mi hada. Y yo soy
caballero; su cinta yo
llevo. Llevo su
pañuelo y sus ojos
grandes dentro de
mi alma. Esta piedra
dura, llena de
batallas sólo me
recuerda a una sola
dama. "Estando
en el sur, recorrí a
mi patria. Fue sólo un
segundo que una
piedra humilde, en calle
sevillana... no sé por
qué me trajo recuerdos
del norte... del norte
de España." -Arcángel- |