Una piedra humilde

 

"Pisé un adoquín

de mi calle, de mi tierra

y pensé en cuantas almas

habían pisado la misma historia".

 

Fijé mis ojos en su piel gris,

barroco granito, duro como España.

Y de pronto... sentí una ternura

clavada en mi espalda.

 

Y volví la mirada...

allí ella estaba

mirándome cómplice

con una sonrisa

casi enamorada.

 

¡Oh mujer!

con tu pelo negro

y enorme mirada...

 

Me sonrojas, dama...

me halagas...

mas no puedo quedarme,

me espera mi hada.

 

Y yo soy caballero;

su cinta yo llevo.

Llevo su pañuelo

y sus ojos grandes

dentro de mi alma.

 

Esta piedra dura,

llena de batallas

sólo me recuerda

a una sola dama.

 

"Estando en el sur,

recorrí a mi patria.

Fue sólo un segundo

que una piedra humilde,

en calle sevillana...

no sé por qué me trajo

recuerdos del norte...

del norte de España."

-Arcángel-