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El hijo de Don Fermín
El señorito del pueblo
Cree que puede ser poeta…
El poetrasto se engríe
Con sus versitos de seda
Y el juez, mercurio compadre,
Con pergamino los premia.
Los diptongos, aburridos,
Juegan con sílabas muertas
Y todos los "entendidos"
Alaban su incompetencia.
Si viniera García Lorca…
¡Hojas de laureles secas
y una cola de lagarto
le daría como beca!
Mas por ser un señorito,
Muy derecho y de derecha,
El alcalde lo convida
Con un difráz a una fiesta.
Un cabo Guardia Civil
Y el monseñor de Fuencuella,
Brindan por su repertorio
De plásticas palabras yertas.
Mientras en la Real Academia
Operan a nuestra Lengua;
Se duermen los Unamunos
Y el cloroformo despierta.
Los altavoces del pueblo
Con decibeles revientan
Y en un poste de teléfono
Un cuervo da conferencia.
Un gitano 'analfabeto'
Sin saber sabe que enseña
A confundir a los más sabios:
<<Esto… ¡Undebel que lo entienda!
Yo no sabré ni escribí,
Ni de letras, ni de cuentas,
Pero a este "presumio"
Yo le gano en cualquier feria.
Tabacos y caramelos
De pueblo en pueblo yo vendo
Y por lo meno yo sé
currelá pa mi sustento.
No despiertes, García Lorca,
Que no merece la pena;
Que aquí… pasó lo de siempre,
Que un tonto cree tener tema.
Que el hijo de Don Fermín
Cree que puede ser poeta,
¡Y se ha cargao a cuatro romanos
Y a toa la Historia completa!
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