En esta noche de caracolas negras

 

(Hago paréntesis de prólogo, así, porque me da la gana.

¿Y por qué no? Si es mi mundo y aquí yo mando.

¿O mandan mis demonios?

¡Este crisol de mi noche no funciona!

Quemo mis sentimientos y salen mojados

y los apago con una llama de potasio,

morada, muerta, fría, sin lengua y esquelética.

Todo al revés,

como el soneto de mi angustia)

 

En esta noche de caracolas negras

yo siento su mirada, aún perdida,

clavada en la espina de mi espalda.

 

Tengo un silencio cuadrado y pegajoso

metido en la bocina de mi alma.

¡Sudan mis entrañas a las dos de la mañana!

 

Mis ojos se comen la canción amarga,

esa que el diablo incógnito me regala.

Y en la piel de mis nervios siento la guitarra,

sus cuerdas tensas ahogando mi garganta.

 

Ese aire de plomo bebo y me embriaga.

Hasta la luz se burla y no se apaga,

y un quieto movimiento me empuja a la nada

en este mundo mío de mis madrugadas. 

-Arcangel-