|
Las horas desabridas ya pasaron ¿Qué pregunta puede aun tener tu mente, que yo con presura no te haya contestado? Tus horas son las mías, tenlo por cierto. Y en este reloj los números son claros: No hay tiniebla ni tiempo para el llanto. Tengo minutos para ti hechos de luces y un montón de ratitos hechos de risas. Las horas desabridas ya pasaron y ya esperar no quiero, ni derrotar mis
lágrimas. Pues tú y sólo tú ocupas la esfera de mi tiempo, el espacio, el lugar y cada célula de mi cuerpo. Y cuando tomes mi mano entre las tuyas ¿será para decirme que me vaya? ¿O habrá un dulce instante para amarnos? No preguntes ni contestes, que yo seré el que te lo diga: Que el momento es propicio… No t e m a r c h e s… |