Nuestra Creación

 

En el Principio fue tu luminosa esencia

que yo vislumbraba en mis dormidos tiempos

y daba forma y materia a mi universo.

 

En aquel Caos, de momentos confundidos y negros,

navegaba sin rima ni razón, como poema roto.

Empecé a sentir tu ser, tu sustancia, poco a poco,

y mi vida quedó impregnada de esperanza incierta.

 

En el primer día, fue la admiración de tus colores

seguido de una resignada impotente pena.

Escuchaba tu canto, palpaba en secreto tu conciencia

y mi voz, de urbanidad amordazada, quería hablarte...

 

… y al sexto día hubo luz en mis tinieblas.

Nuestra Creación había sido completada y era buena.

Tomándome de la mano, me pediste un abrazo

y en honesta comunión fuimos de la misma esencia.

 

Una unidad sin ceros somos desde entonces;

una admirable quietud contigo siento.

Y el Tiempo se dio cuerda, sin prisas ni retrasos.

Todo ahora está bien. Mi vida es bella.

 

-Tu Arcángel-